Nisshinkan fue la escuela del dominio de Aizu inaugurada en 1803 con el objetivo de formar a quienes servirían al dominio. Los hijos de samuráis de alto rango ingresaban en Nisshinkan al cumplir 10 años y estudiaban la lectura en voz alta de clásicos como las Analectas de Confucio, además de tiro con arco, artillería, natación con la armadura puesta, medicina y astronomía. Tras ingresar, primero debían estudiar y asimilar, como orgullosos samuráis de Aizu, un estricto y detallado código de conducta.
En el recinto de Nisshinkan se encuentran el salón Taiseiden, dedicado a Confucio; el Daigaku, que era el centro de estudios superiores; el Sodokusho, destinado a la lectura en voz alta de los clásicos; un dojo de artes marciales y la primera piscina de Japón, el estanque Suiren Suibachi. Sin embargo, todas estas instalaciones fueron reconstruidas en este lugar en 1987 a partir de los documentos conservados. La antigua Nisshinkan, situada justo al oeste del castillo de Tsuruga, fue destruida por un incendio durante la guerra de Aizu y actualmente solo se conservan los restos del observatorio astronómico.
Reconstruida para recuperar el ambiente del lugar de aprendizaje de aquella época, Nisshinkan sigue utilizándose como centro de práctica de artes marciales y mantiene viva la tradición de Aizu de cultivar tanto las letras como las artes marciales.
Lo más destacado
-
Permite conocer cómo estudiaban los hijos de los samuráis del dominio de Aizu.
-
El «Jū no Okite», famoso por la frase «Lo que no se debe hacer, no debe hacerse», era el código de conducta que los niños aprendían antes de ingresar en Nisshinkan. Su nombre se debe a que lo aprendían en grupos de unas diez personas llamados jū.
-
También se ofrecen actividades como tiro con arco japonés, meditación zen y pintura de artesanías tradicionales, entre ellas las figuras akabeko y los muñecos tentetiesos okiagari-koboshi.