Un jardín creado a imagen del que Monet tanto amó en Giverny, Francia. Se ha reproducido fielmente bajo la supervisión de la Fundación Claude Monet y es el único lugar del mundo autorizado a utilizar la denominación «Jardín de Monet». Los nenúfares de vivos colores, la ondulante superficie del agua, el puente japonés arqueado, las pérgolas de glicinas, los arcos de rosas y la mezcla de la luz con los colores de las flores hacen sentir que se camina por uno de los paisajes que pintó Monet.
La principal atracción es el «Jardín de Agua», donde florece una gran variedad de nenúfares de colores. Alrededor del estanque se dispone principalmente vegetación familiar en Japón, como glicinas, sauces y cerezos, acompañada de flores y plantas de vivos tonos rojos, amarillos y azules. El diseño de este jardín, que fusiona las culturas japonesa y occidental, permite apreciar la sensibilidad particular de Monet, influido por los grabados ukiyo-e.
El «Jardín de Bordighera», reabierto tras su renovación en 2020, es también una visita imprescindible. Inspirado en las pinturas que Monet realizó durante su viaje a Bordighera, en el Mediterráneo, el jardín destaca además por aprovechar hábilmente el accidentado relieve de la aldea de Kitagawa. Es un jardín original que no existe en Giverny.
También vale la pena visitar el «Jardín de Flores», donde florecen plantas de temporada en cada estación. Es especialmente hermoso en mayo, cuando las rosas y las capuchinas anaranjadas florecen profusamente.
Lo más destacado
-
El único jardín del mundo autorizado a utilizar la denominación «Jardín de Monet».
-
El «Jardín de Agua», una fusión de las culturas japonesa y occidental, es su principal atracción.
-
El original «Jardín de Bordighera», inexistente en Giverny, es también una visita imprescindible.
-
El «Jardín de Flores», con plantas que florecen en cada estación, también es hermoso; mayo es el mejor momento para visitarlo.