En este viaje al lago Kawaguchi, optamos por recorrer la zona en bicicleta, lo que nos permitía detenernos en cualquier lugar que nos gustara. Desde lejos nos llamó la atención una pequeña casa de aspecto encantador, y en el aire flotaba además un intenso aroma a mantequilla que nos hizo detenernos para averiguar de dónde venía.
Al entrar en FUJIYAMA COOKIE, enseguida quedamos fascinados por las delicadas y bonitas galletas con forma de monte Fuji expuestas en los estantes. El empaque es elegante e ideal para regalar, y las galletas vienen en una gran variedad de sabores y colores. Eran tan bonitas que daban ganas de llevarse una de cada tipo. Después de comprarlas, fuimos directamente a la orilla del lago Kawaguchi para abrirlas y probar las de matcha. Su textura crujiente y su dulzor justo encajan perfectamente con el gusto taiwanés por los postres. Es un recuerdo perfecto, tan bonito como delicioso.






















