Un paisaje geológico muy particular; las vistas en cada dirección ofrecen sensaciones diferentes. El tiempo no era muy bueno el día que llegué, pero por suerte la visibilidad fue bastante buena. Lo único lamentable fue que el monte Fuji no se veía con mucha claridad y, además, en septiembre tampoco pude ver su cima nevada. Si se va en coche, se puede combinar la visita con el zoológico cercano, pero yo no fui por cómo tenía organizado el itinerario.




