Los japoneses llaman «valle del infierno» a los lugares donde se genera actividad geotérmica de aguas termales. Unzen Jigoku abarca una zona bastante extensa y el intenso olor a azufre impregna todo el entorno. Los pequeños comercios cuecen huevos crudos en vasijas para convertirlos en huevos de onsen y venderlos.
Unzen Jigoku | Opinión de Rocky Liu
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Tokyo Disneyland
Un gran parque temático muy querido, cuyo lema es «el Reino de los Sueños y la Magia», situado a unos 15 minutos en tren desde la estación de Tokio.
En el parque hay muchas atracciones clásicas e innovadoras, adecuadas para visitantes de diferentes edades. Cada una está cuidadosamente diseñada y ofrece una experiencia inmersiva.
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Jardín Ritsurin
El Jardín Ritsurin fue construido como residencia secundaria de la familia Matsudaira, señores del dominio de Takamatsu, y quedó terminado hace casi 300 años tras sucesivas obras de mejora realizadas por varias generaciones de señores feudales. La zona llana del jardín ocupa una gran superficie de 16 hectáreas, pero, si se incluye el monte Shiun, que sirve de telón de fondo, alcanza nada menos que unas 75 hectáreas.
El Jardín Ritsurin se divide en dos partes, el jardín sur y el jardín norte. No importa por dónde se camine, en todas partes hay paisajes hermosos, y esa belleza refinada hace que el cuerpo y la mente se relajen.
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Museo de Arena de las Dunas de Tottori
El primer museo del mundo especializado en la exhibición de esculturas de arena. Bajo la dirección de Katsuhiko Chaen, elegido como uno de los «100 japoneses respetados por el mundo», escultores de arena de diversos países crean obras del más alto nivel mundial.
Cada obra fue modelada y esculpida con enorme esfuerzo por su creador. Sin visitar el lugar en persona, es imposible sentir el impacto del Museo de Arena.
