Al entrar en el Konjikidō, lo primero que se ve es todo el edificio recubierto de pan de oro, además de estatuas budistas como Senju Kannon y Yakushi Nyorai, y algunas piezas consideradas Tesoros Nacionales. Vale mucho la pena verlo.
Al entrar en el Konjikidō, lo primero que se ve es todo el edificio recubierto de pan de oro, además de estatuas budistas como Senju Kannon y Yakushi Nyorai, y algunas piezas consideradas Tesoros Nacionales. Vale mucho la pena verlo.