Un popular restaurante frente al santuario Chusha de Togakushi donde las filas son inevitables. El trigo sarraceno, adquirido a productores locales específicos, se deja madurar y se muele en un molino de piedra durante el período más frío del invierno, cuando alcanza su mejor sabor, para después conservarlo en un congelador a −20 °C. Se descongela según se necesita y se transforma en fideos con técnicas expertas, conservando todo su sabor. Por ello, el restaurante es famoso por ofrecer siempre un soba aromático, fresco y de textura agradablemente elástica.
La principal recomendación del restaurante es el sencillo «zaru soba», que permite disfrutar plenamente del sabor del trigo sarraceno. Se sirve al estilo tradicional de Togakushi conocido como «bocchi-mori», en el que los fideos se dividen en porciones de un bocado con forma de herradura y se colocan sobre una bandeja circular de bambú. Se caracteriza por presentarse en cinco manojos, en alusión a los cinco santuarios de Togakushi. Se recomienda acompañarlo con tempura elaborada con ingredientes de temporada de Togakushi y una cuidada selección de sake local.
También son muy populares otros platos, como el «Miyama Oroshi», soba frío en caldo cubierto con una generosa cantidad de daikon rallado y tempura de temporada, y el «sobagaki», una masa de trigo sarraceno de textura esponjosa y agradablemente elástica, elaborada con un 100 % de harina local.
Lo más destacado
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Un popular restaurante de soba frente al santuario Chusha de Togakushi donde las filas son inevitables.
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Conserva congelada harina local molida en pleno invierno para ofrecer siempre un soba lleno de aroma.
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Artesanos expertos realizan a mano todo el proceso: amasar, extender y cortar los fideos.
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Su especialidad es el «zaru soba», servido en cinco manojos en alusión a los cinco santuarios de Togakushi.
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También son populares platos como el «Miyama Oroshi» y el «sobagaki».