Rōshōki se fundó en 1915. El «butamanju», un bollo al vapor relleno de cerdo, nació con el propósito de adaptar al gusto japonés el baozi de Tianjin, originario de esa región de China. El fundador, procedente de la provincia china de Zhejiang, abrió Rōshōki como la primera tienda de Japón especializada en butamanju. Desde entonces, continúa siendo un establecimiento muy popular ante el que se forman largas filas.
La cantidad de butaman que se venden alcanza la sorprendente cifra de 13.000 al día. Muchas personas adoran la exquisita combinación entre la masa, preparada según una receta familiar transmitida de generación en generación, y la carne de cerdo.
Los sábados, domingos y días festivos se forma una fila desde el momento de la apertura y, en ocasiones, la espera puede llegar a ser de alrededor de una hora. Entre semana suele haber menos gente de 10:00 a 11:00 y de 17:25 a 18:15, por lo que son horarios recomendables. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la venta termina en cuanto se agotan las existencias.
Durante los días de cierre, se pueden comprar en la tienda hermana Sōke Paotsukan.